Mi tercera oportunidad, estoy de vuelta.

Al saber mi padre que mi madre estaba embarazada de mí, le propuso que abortara, mi madre dijo no, él se desapareció de nuestras vidas; esa decisión fue la primera oportunidad que tuve para vivir; por una broma de la vida conocí a mi padre cuando tenía treinta años, trabajábamos en la misma empresa, yo estaba terminando la Universidad; el día que lo conocí, que hablé con él, unos quince minutos, aproximadamente, fue uno de los días más terribles y oscuros que he tenido en mi vida, y miren que de esos, he tenido muchos.

A los pocos días de nacido me enfermé de escarlatina, enfermedad que en esos tiempos mataba a los pequeños, saliendo del médico mi madre, a la primera vecina que se encontró le pidió que me llevaran a una iglesia para que me bautizaran y no muriera sin bautizo, aquí estoy, esa fue la segunda oportunidad que me dio la vida para estar aquí.

Hace tres años, veo en el periódico una publicidad de una comedia musical y veo la foto de una chica que se me hace conocida, estudiamos actuación hace más de treinta años, voy al teatro a confirmar que es ella, ese día no ensayaban, me fui a casa, busqué una agenda vieja, encontré un número telefónico de una compañera de actuación de ambos, le envié un WhatsApp, me dio el número de teléfono y me contacté con ella; no era la de la foto, pero nos reencontramos.

Un día, sin saber cómo inició, sentí una molestia en mi oreja izquierda, me vi al espejo, un grano sin importancia, una noche, durmiendo, me rasqué y amanecí con mucha sangre, lo cual se me hizo inusual para un simple grano, fui a ver a la doctora del lugar donde trabajo, me dijo que debía ver a un dermatólogo porque el grano estaba muy raro, me da la dirección y teléfono de un hospital dermatológico, no me contestan en los teléfonos y dejo el asunto; el grano cada día se veía más raro.

Un día recibo un mensaje de mi reencuentro: Paco, sé que no eres de iglesias pero mi madre tiene un año de fallecida, le haremos una misa, ¿Quieres acompañarnos?, digo que sí, ese domingo voy por ella a su casa, llegamos a la calle de la iglesia, me estaciono, caminamos hacia la iglesia, en el camino un tipo que se estaba estacionando me saluda con la mano, no lo reconozco, ella me dice que es su cuñado, que me conocía de hace treinta años y que sabía que iría yo a la misa, esperamos que se estacione, llega con nosotros, nos saludamos, seguimos caminando hacia la iglesia, ella camina de mi lado derecho, él de mi lado izquierdo me pregunta ¿Qué tienes en tu oreja?, vejez, le contesto, eso no es vejez, es cáncer, me dice.

En ese momento me entero que es dermatólogo y en ese momento se me derrumba mi mundo. Me dice que debo atenderme inmediatamente para saber qué tipo de cáncer y en qué etapa se encuentra. Entramos a la iglesia, mi miedo empieza a crecer, trato de ralentizar mis emociones, mi mundo se me sigue escapando entre mis manos.

A partir de ese momento no duermo, lloro mucho, tengo mucho miedo, mis pensamientos son un verdadero caos, no entiendo qué está pasando, no me atrevo a decirle a nadie lo que me pasa y mucho menos a las personas que amo. Voy al médico, me hace una biopsia, me quitan un pequeño pedazo de piel para enviarlo al laboratorio.

Decido no decirle a nadie de lo que me estaba pasando, menos a mi amada hija, hasta conocer todos los detalles, hasta saber cuál era mi situación real.

Me resisto a dormir por el miedo a morir durmiendo, siempre había bromeado que quisiera morirme, durmiendo, haciendo el amor o trabajando; mi broma seguía al decir que lo único que me preocupaba era el susto que se iban a llevar, la persona que estuviera haciendo el amor conmigo o las personas con las que estuvieran trabajando a mi lado; ahora mi realidad me había puesto contra la pared, ya ni siquiera quería morirme durmiendo, es más, ya ni siquiera quería morirme, tenía mucho por ser, hacer y tener, por lo que no era propicio pensar en la muerte en ese momento; y aún con mi caos vivencial, empiezo a ver cosas con mucha claridad, que no veía antes, a valorar cosas que no había valorado y que las daba por hecho, dentro de mi locura empiezo a dar gracias por todo lo que me rodea, el amor, cariño, respeto y alegría que me brinda mucha gente, las sonrisas que me brindan extraños en la calle, un trabajo que amo, un techo donde vivir, lo rento, no es mío, pero lo tengo, una cama limpia, una ducha con agua caliente, un refrigerador con alimentos, que a veces está medio vacío, mi broma para ello es decir que mi refrigerador se va a suicidar porque lleva una vida muy vacía, un rico desayuno, una espectacular comida, a veces me doy esos lujos, ropa limpia, mi coche, un poco viejo, como yo, pero funcionando muy bien, como yo; mis caminatas de los domingos, y sobre todo, agradezco mis experiencias de vida, mis amados libros que me han ayudado a ser resiliente y a salir, gracias a su ayuda y guía, adelante en todas mis situaciones difíciles; a mis mentores, todas aquellas personas, que muchas no conozco o que no conocí, y sin embargo, un texto de ellos, un comentario, una actuación, una plática, fueron suficientes para dar luz a mi vida; mi agradecimiento profundo a las personas que han gastado la vida conmigo lo cual, en su mayoría han sido espectaculares experiencias, muy pocas han sido malas experiencias, pero con grandes lecciones de vida, lo cual también agradezco infinitamente.

Y sí, los resultados de los estudios dicen que tengo cáncer. Se me recomienda que vea a un maravilloso médico, dermatólogo, oncólogo y especialista en orejas, qué más podía pedir. Pero había un pequeño detalle, en uno de mis textos anteriores les comenté que años atrás tuve un fracaso económico en donde perdí todo y quedé con grandes deudas con tres bancos, por lo que agradecí la recomendación pero que debido a mi programa de austeridad, ya que vivo al día, vivo bien, pero al día, en donde cualquier desviación, por pequeña que sea, me complica mi situación económica, prefería atenderme en un hospital público, se me insiste que no es una decisión inteligente y que lo reconsidere. Platico con los médicos, les expongo mi situación, el que me atendería hace cuentas y me dice la cantidad mínima que puede ofrecerme para hacerme estudios más a fondo, para operarme, reconstruir mi oreja y atenciones post operatorias; cuando conozco la cantidad no la acepto, era una pequeña cantidad que no correspondía, ni en lo más mínimo, con lo que me iba a hacer médicamente, le hice una contrapropuesta más alta con la cual estuvimos de acuerdo, era esa cantidad más mi agradecimiento eterno por ello.

Voy al banco, al que más le debo, hablo con mi ejecutivo de cuenta, le digo que tengo cáncer, que si quieren que les pague todo lo que les debo tendrán que prestarme otra cantidad para atender mi enfermedad; aunque sé que los bancos nunca pierden, que es uno de los negocios más lucrativos y depredadores que existen, que es el dinero más caro para conseguir, que cuando pierden recuperan lo perdido a través de un seguro que tienen, y por lo mismo, sabía que mi propuesta no era muy viable; el ejecutivo habla con el gerente del banco y me aceptan el préstamo.

Me hacen todos los estudios necesarios, se me sienta en un consultorio, se me da una clase de cáncer y se me explica, a detalle, mi situación; la cirugía debería ser pronto para evitar que el cáncer avanzara más; pocas personas sabían de esto a las cuales les profeso un gran agradecimiento y amor por sus cuidados para conmigo, pero faltaba de saber mi amada hija; me pasó por mi mente no decirle hasta que todo estuviera bien de nuevo, un día me vi en el espejo y me dije: muérete estúpido sin decirle a tu hija y le fastidiaras la vida, así que busqué el mejor momento.

Un domingo en la tarde me habla por teléfono, me dice: Pa, ¿Me llevas al súper?, esta era la oportunidad; paso por ella a casa de su mamá, llegamos al súper y junto a las naranjas le comento, le digo todo y lloramos juntos un buen rato, esa misma noche se va a vivir conmigo y no se separa por un buen tiempo, estaba terminando la universidad, le comento que me preocupa que no atienda sus estudios al 100%, ella me dice que lo más importante era yo y lo que me estaba sucediendo.

Llega el día de la cirugía, se me retira toda la piel contaminada, se me quita piel del hombro para reconstruirme la oreja, se me hace una biopsia para estudios y asegurar que todo el cáncer fue quitado.

Una semana después en mi visita de curación se me dice: ya no hay cáncer; era mi tercera oportunidad, y estaba de vuelta; tendría que visitar al médico cada seis meses y estar atento a mi cuerpo para que cualquier cosa rara o irregular, inmediatamente corriera al consultorio.

Aproveché la convalecencia para reinventarme. Reflexioné en dónde estaba parado en lo personal y en lo profesional, con qué quería quedarme en mi vida y qué quería echar fuera de mí. Muchas veces tuve que enfrentarme a mí mismo en temas que eran muy dolorosos de erradicar pero que era necesario hacerlo si es que en verdad quería reinventarme.

Desde hace varios años, cuando leo un libro, veo una película, voy al teatro o paso por alguna experiencia que considero una lección de vida, hago anotaciones en pequeños cuadernillos, ahí están todos los temas, todos los conceptos, que considero importantes para mi vida, saqué todos los cuadernillos para leerlos nuevamente, aunado a esto tuve mucho tiempo para leer libros que tenía por ahí y que por falta de tiempo no los había abierto, otros libros le pedí a mi hija me los comprara, y otra vez, sí, otra vez, los libros me dieron muchas respuestas a muchas preguntas que me asaltaban en las condiciones que me encontraba.

He tenido fuertes enfrentamientos con esa parte automática de mi cerebro que me avienta pensamientos para que no piense más allá, me dice que eso es muy peligroso, que así estamos bien, que está en nuestros genes ser así, que sigamos igual siempre, que no le busquemos tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro.

Hoy día, estoy trabajando para ser mejor observador cada día, para estar más atento a mi cuerpo, a mi entorno, cercano y lejano, agudizar cada día más mi percepción, quiero tener la capacidad de identificar y aprovechar todas las oportunidades que se me presentan en temas que más me interesan, quiero dejarme orientar por la circunstancias y entender el contexto en el que estoy, todo ello, sin juzgar, sólo observar, comprender y aprender; una de las notas que me encontré en uno de los cuadernillos dice: cuando eres observador, todo mundo es tu maestro. Quiero estar presente en el presente la mayor parte de mi tiempo, ni en el pasado ni en el futuro, en el presente.

Estoy cambiando mi narrativa, mi diálogo interno, mi cosmovisión, mis creencias, mi guion, para reescribir mi realidad y crearme un ambiente de bienestar (Bien ser, bien hacer y bien tener), estoy reforzando el gusto por aprender, por seguir inscribiéndome en cursos con temas que me interesan, quiero entrarle al tema de la ciencia, la ciencia nos ayuda a conocer el mundo, lo que pasa y por qué pasa, incluso a conocernos a nosotros mismos y saber por qué somos como somos; la tecnología, para saber cómo funciona todo; las matemáticas que está en toda nuestra vida; todo tiene un patrón, un código, un principio, y también todo tiene un punto débil, conocer todo ello, seguro nos lleva a una mejor vida y a la felicidad, la cual todos estamos buscando.

Aspiro, y estoy trabajando en ello, para llegar al nivel 7 de la espiral dinámica, desarrollando en mí mismo un alto nivel de conocimientos a través de instalarme en permanente aprendizaje, ser independiente y responsable de mi vida, vinculado a todos, en especial a mis seres queridos, actuar dentro de un marco de principios y obtener lo que quiero, siempre y cuando esto no tenga un efecto negativo sobre los demás y sobre el mundo.

Quiero ser una mejor persona cada día, para mí, para mis seres amados, para todos y para todo, quiero ofrecerles mi mejor versión, siempre; estoy de vuelta. Paco González

PD, sé que existen algunos problemas en el blog, entre ellos que les estamos complicando la vida para sus comentarios y que alguna información ya no es vigente, les ofrezco una disculpa, estoy trabajando en ello, mil gracias, Paco González.

 

 

442 thoughts on “Mi tercera oportunidad, estoy de vuelta.

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