Lo único que queda

Acabo de ver dos películas, Gravedad (Gravity), de Alfonso Cuarón, con Sandra Bullock y George Clooney. La otra, Cuando todo está perdido (All is lost), de J.C. Chandor, con Robert Redford (our man), como dice en los créditos. Maravillosas ambas.
Cuando una vivencia, una circunstancia, fortuita o buscada, trastoca nuestras vidas quitándonos todas nuestras certidumbres, lo conocido, lo amado, nuestra salud, nuestros bienes, nuestra zona de confort, lo único que queda es el ser.
La Dra. Ryan Stone (Bullock), en el espacio, solamente acompañada por ella misma, por su ser, no tiene nada más, mas que su ser. Nuestro hombre (Redford), en medio del mar, no tiene nada más, mas que su ser.
Nuestro ser es nuestra absoluta realidad, de quiénes realmente somos, sin máscaras, sin apegos que nos anclen a nuestra zona de confort, y es donde conocemos la realidad de los alcances del equipamiento que tenemos en nuestro ser.
Haciendo un inventario del equipamiento que tenemos todos los seres humanos, ¡qué atrevimiento el mío!, un inventario básico, sería: un cerebro – mente, un cuerpo, una genética propia, siete emociones, cinco sentidos, dos actitudes, una intuición, un instinto, una consciencia, varios talentos, una experiencia originada por nuestras vivencias y por nuestra edad, una capacitación y adiestramiento en un tema en especial o en varios, y una cantidad determinada de energía y fuerza interior.
Ya cada uno de nosotros podrá ponerle más accesorios al equipamiento, de acuerdo a nuestras necesidades e intereses. Se me olvidaba comentarles que no viene un manual de propietario, por lo que cada uno de nosotros tiene que investigar y reflexionar con qué contamos para poder usarlo bien o mal, de ello, únicamente de nosotros depende.
Aquí el tema es una pregunta clave, ¿cómo he usado, cómo uso y cómo voy a usar mi equipamiento?
Mi amiga, la neurofisióloga Claudia Alva, dice que el cerebro está diseñado evolutivamente para plantear estrategias para la resolución de problemas. Dice que estamos diseñados para la pobreza, incluso, emocionalmente, y que cuando nos ponen en un ambiente enriquecido, nos enloquecemos y no sabemos qué hacer; recuerdo muy bien que el día que me lo comentó pensé mucho en si hacemos bien los padres al darle todo a nuestros hijos, al tratar de resolverles todos los problemas; se los dejo de tarea.
El maravilloso ser humano, Benjamín Zander, dice que no importa cuánto suframos, no importa lo difícil que sea la vida, siempre podemos encontrar el sendero hacia el triunfo.
Ya en textos anteriores les he comentado de los entrenamientos de vida que he tomado y en donde he aprendido y descubierto muchas cosas de mí mismo, de los otros y de mi presencia en este universo; una de las más importantes es saber que siempre hay una manera, que siempre existe una manera para ser lo que quiero ser, para hacer lo que quiero hacer y para tener lo que quiero tener.
En el diccionario de la Real Academia Española me encontré una definición de mente que me encantó: potencia intelectual del alma…conjunto de actividades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo.
El cerebro, una máquina que tiene más de seis millones de años desarrollándose y su aliada, y programadora, la mente, es una dupla que si la controlamos, la instruimos, le damos un buen mantenimiento (físico y psíquico), y le ordenamos tareas interesantes, puede llegar a ser nuestra arma más poderosa; el saber que tenemos una herramienta con esa capacidad es como navegar en un mar de posibilidades.
Contamos con un cuerpo con músculos, huesos, tejido adiposo, piel, órganos, sentidos, agua, oxigeno, carbono, minerales, entre otras muchas cosas más, una verdadera máquina prodigiosa que nos dice muchas cosas de nosotros mismos, de los otros y del universo, pero que no sabemos escucharlo; cuando aprendemos a escucharlo se vuelve una herramienta que nos ayuda a tomar decisiones correctas o ajustar algo necesario en nuestras vidas. En algún lado leí algo que creo que es muy cierto, el dolor físico y la enfermedad son avisos de que debemos cambiar algo en nuestras vidas. Cuidemos nuestro cuerpo con una buena alimentación, una buena respiración y buen trato.
Cada uno de nosotros somos diferentes, no existe un solo ser humano que sea igual que nosotros, somos únicos; respetemos, honremos y trabajemos por la mejora continua de este privilegio.
Existen siete emociones; hace algunos días me puse a diseñar un termómetro emocional, dándole un cierto orden, trataré de explicarme, en una línea horizontal, pongamos al inicio, a la izquierda, el amor como la aspiración máxima, después la alegría como un estado de felicidad, al deseo en todas sus manifestaciones, después la inútil y desgastante tristeza, la estúpida ira (me enoja la ira), el odioso odio y al otro extremo, el padre de todos nuestros males, el miedo. Mi teoría es que el camino para llegar al amor es a través del deseo y la alegría (la felicidad), para llegar al miedo inicio con la tristeza, sigo con la ira y paso por el odio. Los grandes antagonistas son el amor y el miedo.
En la película de Benh Zeitlin, La niña maravillosa, Beasts of the southern, con Quvenzhané Wallis en el papel de Hushpuppy, quien veía sus miedos como grandes cerdos con colmillos y que para mí, la escena que me hizo vibrar fue cuando esta pequeña se para frente a sus miedos, los enfrenta, algunos se echan a sus pies, otros se van y a los que se quedan les dice, palabras más, palabras menos, que está muy ocupada con un problema de su papá y que no los va a tomar en cuenta, en otras palabras, la energía que estaba gastando en sus miedos la transfiere a algo más importante, su padre.
En mi entrenamiento aprendí que debemos abrazar nuestros miedos, tomarlos de la mano y caminar con ellos al lado, cuidando que no se interpongan en nuestro camino en ninguna circunstancia.
Una forma de interrelacionamos con el mundo es a través de nuestros sentidos, por ejemplo, ver a nuestro ser amado, oír su voz, oler su cuerpo, saborear sus labios y tocar su cuerpo, es uno de los ejercicios de vida más placenteros que existen, practiquémoslo más seguido, no se van a arrepentir.
Nuestra actitud positiva es más importante que nuestros conocimientos y habilidades; leyendo una entrevista a Pep Guardiola (en Wobi o Expansión, no recuerdo en cuál de las dos revistas), uno de los genios del futbol soccer, decía que la actitud y el compromiso son más valiosos que la habilidad y los conocimientos; la habilidad se puede aprender, el compromiso es parte de uno. Quitémonos de nuestras vidas las actitudes negativas y las relaciones tóxicas, que para lo único que sirven es para que nuestras vidas se vuelvan un infierno.
Nuestra intuición, la que nunca se equivoca y a la que le hacemos poco caso; cuántas veces la intuición nos dice una cosa y la razón otra, hacemos lo que nos dice la razón y resulta que la decisión correcta era lo que nos decía la intuición, ¿no les ha pasado?, pues aún así, seguimos dándole la espalda. Ya sé qué hacer, es la frase adecuada cuando hago caso a mi intuición. Un tip, cuando duden de pensar algo, sentir algo o hacer algo, la respuesta correcta es no lo piensen, no lo sientan, no lo hagan.
El instinto, esa parte animal que tenemos, ese automático que nos cuida, que nos previene de cualquier peligro, ese sobresalto que nos hace estar atento a todo lo que nos sucede, es nuestra alarma personal, estemos muy atentos a lo que nos dice, por pequeño que sea, hacerle caso es un seguro de vida.
La consciencia es el conocimiento de nosotros mismos y el conocimiento de nuestra interrelación con todo lo que está fuera de nosotros, empecemos por nosotros mismos, observemos lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos, es saber por qué pensamos lo que pensamos, por qué sentimos lo que sentimos y por qué hacemos lo que hacemos, trabajar en nuestra consciencia es iluminarnos día tras día; observemos todo lo que está fuera de nosotros, cómo funciona la naturaleza, cómo funcionan los otros, cómo funcionan las cosas, ¿fácil?, no, quién dijo fácil, pero tenemos toda la vida por delante para lograrlo, lo hagamos o no lo hagamos de todas formas la vida sigue, la decisión más inteligente será hagámoslo.
Todos tenemos varios talentos, todos somos buenos para algo, recuerda lo que estabas haciendo cuando te sentiste inspirado, cuando sentías que todo caía perfectamente bien en su lugar, cuando el tiempo, el hambre, el sueño o el cansancio no importaban, tú seguías en lo mismo, cuando te sentías volar, poderoso, seguro, satisfecho, feliz; seguro que lo que estabas haciendo era uno de tus talentos, uno de tus intereses más importantes, y por favor no me digas que nunca has sentido algo así, sólo haz un esfuerzo y recuérdalo, y cuando lo hagas, no lo olvides nunca, eso es lo tuyo, sea lo que sea, es por lo que estás en este mundo, es tu tarea de vida, si no lo estás haciendo, empieza, no importa tu edad, tu condición física, emocional, económica, no importa nada, podemos empezar en cualquier momento.
Nuestra experiencia basada en nuestras vivencias y edad es una plataforma sólida para el manejo de nuestras vidas, es verdad, muchos de nosotros no la hemos aprovechado, de hecho, mucho de nosotros no sabemos que existe dicha plataforma, aprendamos de todo lo que nos pasa en la vida, bueno o malo, según nuestra percepción, todo ello es un gran lección si sabemos verla como tal, son datos que podemos tomar como base para la toma de decisiones en el presente y en el futuro, no tiremos a la basura nuestras vivencias ni nuestros años, y esto se acaba – y tengo mis dudas – hasta que nos morimos – sigo con mis dudas –
Nuestra capacitación y adiestramiento los obtenemos en nuestros hogares, en la escuela, en nuestra profesión, en nuestros trabajos, en nuestras relaciones, en los libros, en el cine, en el teatro, en la radio, en la música, en la pintura, en la ópera, haciendo yoga, corriendo, en fin, en todo lo que nos gusta hacer, en todo lo que nos interesa, en todo lo que observamos; aprender es obtener experiencias de vida las cuales nos son útiles en todo momento; aprender es el mejor combustible para nuestro cerebro – mente, el mejor lubricante, el mejor mantenimiento; aprender cualquier cosa que sea, especialmente lo que nos interesa, en cualquier edad, es una garantía para conservar plenamente vivo nuestro cerebro – mente.
Hace mucho tiempo leí en un libro de P. D. Ouspensky, Fragmentos de una enseñanza desconocida, editorial Ganesha, que el cuerpo humano (la máquina humana como la llama en sus libros), se alimenta de tres cosas, los alimentos que comemos, la respiración y las impresiones que metemos a nuestro cerebro – mente.
Sobre la energía nos dice, palabras más, palabras menos, que los seres humanos somos muy afectos a mal usar nuestra energía en cosas sin importancia, como el hablar tonterías todo el tiempo, hablar por hablar, pensar en cosas desagradables, en tener prisa para todo, nuestro mal humor, nuestro nerviosismo, estar al pendiente de lo que hacen otros, afectándonos lo que piensan o dicen de nosotros, energía, toda ella, tirada a la basura, por lo que nos queda muy poca para hacer lo que verdaderamente tenemos que hacer.
Finalmente, lo que llamo madera, esa fuerza interior que no importando las circunstancias de nuestro nacimiento (buenas, malas o regulares), si decidimos conscientemente ser los reyes del universo, si lo intencionamos claramente, con todos los detalles posibles, si tenemos una intención firme, estamos condenados al éxito.
Después de darle una revisada a nuestro equipo básico de vida, podemos decir que no importa que estemos solos, en el espacio, en medio del mar, en medio de la nada, en la miseria económica, en la miseria emocional, en el abandono total, siempre, siempre, siempre habrá una manera de salir adelante, nuestro ser es posibilidades, somos posibilidades, ¿verdad Oprah?, hagamos caso a César Millán, el encantador de perros, ¡Plántate!

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