Ovidio, Einstein, Kafka, 21 días, 20 noches, todo incluido. Capítulo II

Todas las organizaciones en el mundo, privadas, públicas, grandes, medianas, pequeñas, de bienes o servicios, asociaciones civiles y ciudadanas, todas, tienen un común denominador, están integradas por personas.
Por lo tanto, las organizaciones son lo que sus integrantes son. No existen organizaciones eficientes que estén integradas con personas ineficientes, así como no existen organizaciones ineficientes integradas con personas eficientes.
Cada uno de nosotros tiene una genética particular, tiene un medio ambiente en el que se desarrolla y tiene algo que yo llamo madera, esta madera hecha por nosotros mismos para nosotros mismos, determina, finalmente, lo que realmente somos. Podemos disfrazarnos – en todos sentidos de nuestra vida – y podemos engañar a todo el mundo, incluso a nosotros mismos, pero, al final, la realidad manda.
Cada uno de nosotros tiene talentos particulares, ¿los conocemos?, ¿los aplicamos?, ¿los aprovechamos en beneficio de nosotros mismos y de los demás?, es más, ¿ya nos habíamos dado cuenta que tenemos talentos?
En este momento de nuestras vidas, sin importar edad, sexo, condición social, económica, cultural, ¿somos lo que realmente queremos ser?, o por lo menos, ¿sabemos lo que queremos ser?, ¿estamos haciendo lo que realmente queremos hacer?, de hecho, ¿sabemos lo que queremos hacer?
Cada uno de nosotros, y nadie más, tendrá, que contestarse a sí mismo cada una de esas preguntas, desgraciadamente nadie puede ayudarnos, sólo nosotros mismos y si alguien lo hiciera estaríamos viviendo la vida de la otra persona, así, que lo más recomendable es nosotros mismos.

Ser los dueños de nosotros mismo es un gran principio para ser y hacer, todo lo que queremos en esta vida.

Si sabemos a dónde queremos llegar, si sabemos cómo podemos llegar, y si sabemos que con cada pensamiento, con cada sentimiento, con cada acción – en palabra y obra – afecto a alguien o a algo, entonces, hasta el propio universo estará contento de que ya sabemos cuál es el camino que tenemos que seguir, ahora, depende de nosotros mismos si entramos en acción o nos esperamos para la próxima vez que tengamos ánimos de saber de nosotros mismos, nosotros decidimos. Nos vemos en el siguiente capítulo. Mil gracias por tu sonrisa. Paco González

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