Ovidio, Einstein, Kafka, 21 días, 20 noches, todo incluido. Capítulo I

He tenido días de emociones encontradas, originadas de observar lo que pasa a mi alrededor, observando cómo vivo mi vida, leyendo, platicando con maravillosas y amorosas personas que me han ilustrado con su sabiduría en algunas ideas – Norma Zamora – Todo ello me ha sensibilizado, me ha puesto a tono para escribir esta serie de capítulos.

Ya mi mente venía trabajando en algunos conceptos – Ovidio, Einstein, Kafka, 21 días – para escribir al respecto desde el punto de vista de personas aunado al punto de vista de las organizaciones. Danah Zohar ya nos platicaba en uno de sus textos sobre la inteligencia espiritual y los fundamentos mentales, emocionales y espirituales en las organizaciones.

Me queda claro que esto me llevará varias entregas de estos textos, lo cuales numeraré por capítulos, tratando de que no se quede nada en el aire, y sobre todo tratando de ligar íntimamente la relación entre personas y organizaciones, lo que ello origina generalmente y lo que podría originar si trabajamos en darle un sentido más inteligente, con más responsabilidad social, encontrando la forma de hacer personas, medio ambiente y organizaciones, sustentables.

Veo lo que es mejor y lo apruebo, pero sigo haciendo lo peor, es decir, sigo queriendo lo que no me gustaría querer. Ovidio, Poeta latino, 43 AC (Sulmona, hoy Italia) – 17 DC (Tomis, hoy Rumania)

¡Qué frase!, cuántas veces nos hemos puesto a reflexionar, cuando no nos gusta nuestra vida, la forma en que la vivimos; cuando el amor que tenemos se vuelve en una constante tristeza y pesar, a un trabajo que nos mata literalmente porque no estamos haciendo lo que nos gusta y a un medio ambiente que nos asfixia.

Reflexionamos a fondo, hasta las últimas consecuencias, llegamos a la verdad de lo que queremos, lo que no queremos, lo que nos conviene, lo que no nos conviene, y nos planteamos lo que tenemos que pensar, lo que tenemos que sentir, lo que tenemos que decir y lo que tenemos que hacer, para caminar de donde nos encontramos hacia donde queremos llegar.

Y, ¿qué hacemos?

Algo nos atora, estamos claros con lo que tenemos que hacer y no hacemos nada.  Como si estuvieramos dentro de una bola de nieve sin poder hacer nada, sólo dejarnos llevar por las circusntancias. Pasa el tiempo y seguimos con lo mismo, nos volvemos los hombres del mañana, mañana inicio, mañana tendré la voluntad y el valor de empezar. Pasa el tiempo y lo cotidiano nos olvida los resultados de nuestra reflexión e incluso, nuestra reflexión misma, por lo que si nos llega de nuevo la idea de cambiar debemos empezar de nuevo.

En algunas organizaciones sucede lo mismo, a todas luces vemos que somos ineficientes en la operatividad, lo cual no se necesitan grandes estudios para saberlo; el orden, la eficacia y eficiencia en una organización se ve, se siente, se vive, el desorden, la ineficacia, la ineficiencia, también.

Planeamos la implementación de funciones claras en áreas y personas, de responsabilidades concretas en áreas y personas y de alcances puntuales en áreas y personas; diseñamos la interrelación de áreas y personas de toda la organización; analizamos el enfoque al cliente – tanto interno como externo – planeamos la participación de todo el personal, buscamos el enfoque de procesos y de sistema para la gestión; trazamos cómo debe ser la mejora continua y nos comprometemos a que todas la decisiones estén basadas en hechos reales.

Y, ¿qué hacemos?

Algo nos atora para iniciar los cambios o nos cuesta mucho trabajo planearlos, nos paralizamos y seguimos en la misma situación, como si nos diera miedo el cambio y seguimos instalados en una zona de confort que la mayoría de las veces no tiene nada de confort. Sabemos que tenemos que cambiar lo que estamos pensando y haciendo en nuestras organizacio y nos quedamos con los brazos cruzados viendo pasar la vida.

Hasta el próximo capítulo. Gracias, Paco González.

2.765 thoughts on “Ovidio, Einstein, Kafka, 21 días, 20 noches, todo incluido. Capítulo I

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