Un mundo mejor – el de cada uno de nosotros y el de todos –

Recientemente he visto buen cine. Coco e Igor –Coco Chanel e Igor Stravinsky – y he decidido no terminar como ellos. La piel que habito de Almodóvar, extraordinariamente fuerte e interesante. Hermanos por siempre – Conviction – con una excelente actuación de Hilary Swank, quien en dos ocasiones, con sus escenas, me quitó la respiración. El precio del mañana – In time – con un tema maravilloso y según mi apreciación, mal aprovechado. Pastorela, una película mexicana bien hecha y bien dirigida, para morirse de risa y reflexionar sobre el clero y la justicia en México. Mis tardes con Margueritte – La téte en friche – que me dejó una frase en mi memoria: aunque a veces el amor no parezca amor, sigue siendo amor. Un mundo mejor – Haeven – excelente película confrontando la ética con el mundo real.
Por otro lado, hoy día, estoy enloquecido leyendo un libro de Fernando Savater, uno de mis favoritos – Las preguntas de la vida – el cual me lo presumió mi joven amiga Sandra, que me tiene, como decía el maravilloso escritor Carlo Coccioli, en estado de metanoia, es decir, en una evolución mental, en un cambio de enfoque, en un cambio de perspectiva; sé que metanoia tiene muchos significados, en especial religiosos, en este caso es desde el punto de vista del pensamiento sistémico, ¿no es así, Peter Senge?
Un mundo mejor. Qué es un mundo mejor; desde qué enfoque; del de cada uno de nosotros que hacemos nuestro propio mundo o desde la interrelación con otros mundos, es decir, con otras personas. Qué es trabajar por un mundo mejor, a partir de dónde, ¿sirve de algo?
Como dijo Jack el destripador, vamos por partes; creo que debemos iniciar – que es lo más difícil – en cada uno de nuestro propio mundo, de adentro hacia fuera, conocer puntualmente nuestra plataforma, quiénes realmente somos, sin sesgos, qué somos, cuáles son nuestros talentos, para qué somos buenos, qué queremos hacer de nuestras vidas, cuáles son nuestras miserias, conocer puntualmente cuáles son las cadenas que nos tienen inmovilizados en el sufrimiento, en la tristeza, en la ignorancia, en la mierda.
Siempre nos dará miedo conocer nuestra realidad, es verdad, pero conocerla, aunque tengamos que pagar con sangre sudor y lágrimas, nos dará las herramientas necesarias para trabajar en ello en el tiempo que sea necesario, dependiendo de nuestros talentos y dependiendo del peso de nuestra carga; cada uno de nosotros, en su tiempo y en su ritmo.
Nosotros dependemos de nosotros mismos, de nadie más.
Una frase del libro de Savater que se me quedó clavada en la mente y el corazón es la de: Querer saber, querer pensar: eso equivale a querer estar verdaderamente vivo…
Como también leí en algún lado, es mejor pensar que sufrir, y dando mi contribución a esta frase, anexo, sufrir no nos lleva a ningún lado, pensar puede darnos una solución, y no sólo una, puede darnos miles de soluciones.

Contribuir a un mundo mejor – el de todos – es más fácil; sé que estarán pensando que ya me volví loco de remate, pero creo que si empezamos por nosotros mismos la interrelación con otros será más simple de lo que parece. ¿Se han dado cuenta que cuando estamos bien con nosotros mismos la interrelación con otras personas – sea familiar, de amistad, sexual, profesional, casual – es mejor?, y pareciera que la vida – en todos sentidos – nos trata mejor.
La clave es darle un gran peso a la palabra y concepto civilidad, ¿verdad, Fernando de la Mora?, debemos estar siempre auto vigilándonos en nuestros pensamientos, en lo que decimos y en lo que hacemos, ¿verdad, Ouspensky?, lo que estoy pensando, ¿es civilizado?, lo que estoy diciendo, ¿es civilizado?, lo que estoy haciendo, ¿es civilizado?, a mi parecer, este sería un gran puente entre mi mundo y los demás mundos, es decir, las demás personas, ¿no lo creen?
De lo bueno de la vida, les deseo lo mejor, hoy y siempre.
Un fuerte y cariñoso abrazo, Paco González

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